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Neorrealismo
Sumario
1.
Características, precursores y primeros indicios
2.
La influencia de Zavattini
3.
Obras y autores
4.
Los últimos resplandores
1.
Características,
precursores y primeros indicio
El
movimiento conocido como neorrealismo aparece en
Italia en torno a la segunda guerra mundial. Su
principal característica es que representa la vida de
cada día, a mitad de camino entre relato y documental,
muchas veces con personajes de la calle en vez de
actores profesionales. La escasez de medios y la falta
de platós disponibles después de 1944 obliga a rodar
en las calles, a ambientar los largometrajes en
escenarios auténticos. Esto se convierte en una
suerte de sello del neorrealismo, que de tales
aparentes limitaciones extrae una inusitada carga
testimonial.
Otro rasgo sobresaliente es que el acento se desplaza
del individuo a la colectividad, con visible
predilección por una narración de tipo coral. Por último,
aunque no menos importante, destaca el lúcido análisis
de los hechos, con una crítica abierta a la crueldad
o a la indiferencia de la autoridad constituida.
La acepción de "nuevo" realismo surge de la
necesidad de subrayar el carácter en verdad inédito
de la corriente. Porque algunas connotaciones realistas
aparecían ya en películas italianas de la época
muda, como "Perdidos en la oscuridad (Sperduti nel buio)" (1914) de
Nino Martoglio o "Assunta Spina" (1915) de
Gustavo Serena, y ciertas obras de Blasetti (sobre todo "Tierra madre (Terra madre)" y
"1860", respectivamente de 1931 y 1934)
ambicionaban dar una idea del país menos ideal y
adornada que la que pretendía el régimen.
Aunque la discusión teórica del movimiento fue
inesperadamente acogida por las revistas
"Cinema" (nacida en el 36 y desde el 38
dirigida por Vittorio Mussolini) y "Bianco e
nero" (aparecida en 1937 y llevada durante casi
quince años por Luigi Chiarini), las señales de un
cambio inminente no se concretan hasta la aparición
de algunas obras como "Cuatro pasos por las nubes
(Quattro passi fra le
nuvole)"
(1942) de Alessandro Blasetti y "Los niños nos
miran (I bambini ci
guardano)" (1943) de Vittorio
De Sica. Con una madre soltera, una esposa adúltera
y un marido suicida como protagonistas, disuelven la
forzosa y forzada capa de decoro y pundonor que
caracterizaba a la cinematografía del Ventennio.
De quebrar definitivamente aquellos esquemas se ocupa Luchino
Visconti con "Obsesión
(Ossessione)" (1943), tórrida versión junto al río Po de "El
cartero siempre llama dos veces (Il postino suona sempre due volte)" de James M. Cain.
Irrumpe aquí en las pantallas, por fin, una Italia
verdadera, habitada por la miseria y la desocupación,
vejada por una policía fisgona y persecutoria. Pasión,
traición y muerte son los hilos de una historia
contada sin fingimientos ni temores. La censura se
alza una vez más y la película sufre -sobre
todo en el norte de Italia- problemas de distribución.
Pero la senda hacia un cambio de época ya ha sido
abierta.
2.
La
influencia de Zavattini
3.
Obras
y autores
4.
Los últimos resplandores
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