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La
Strada
Recorriendo
el mundo con su espectáculo, el vigoroso Zampanò
conoce por casualidad a una pobre y numerosa familia
campesina, que le vende por poco dinero a la graciosa
Gelsomina. Violento y posesivo, Zampanò obliga a la
chica a acompañarlo en sus actuaciones, en las cuales
la ridiculiza sin escrúpulos mientras él parte
cadenas ante un público incrédulo. Gelsomina, tímida
e ingenua, no reacciona a los malos tratos de este
hombre grosero y brutal. En una de sus paradas, entran
a trabajar en un circo donde la joven hace amistad con
el Loco de la compañía, cuya sincera benevolencia le
devuelve la confianza en sí misma y la convence de
apelar a la belleza de su ánimo, lo único que puede
vencer la prepotencia de su amo e incluso rescatarlo
de su ignorancia. Zampanò, al descubrir el tierno
entendimiento entre los dos, estalla en un ataque de
celos. Fuera de sí, arremete contra el Loco, lo mata
y tira el cuerpo bajo las ruedas de un tren.
Gelsomina, que ha presenciado el crimen, se encierra
en un dolor lacerante que la arrastra lentamente hacia
la locura. Día a día sus condiciones empeoran y el
asesino, atenazado por el remordimiento y por el miedo
a que lo descubran, la abandona en la calle. Los años
pasan y la vida de Zampanò transcurre triste y
solitaria. Un día, el hombre se entera
incidentalmente de la muerte de la pequeña Gelsomina
y, trastornado por la noticia, cae de rodillas en una
playa desierta. Al comprender sus propios errores, el
frío corazón de Zampanò se quiebra ante las
violentas olas del mar, dejándolo solo, sollozante y
apretando angustiosamente un puñado de arena.
Equipo
técnico y elenco
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