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Biografía
de Sergio
Leone
Nace
en Roma el 3 de enero de 1929, hijo de Vincenzo Leone
(director del cine mudo que utiliza el seudónimo de Roberto
Roberti) y de Bice Valerian, una conocida actriz de la época.
Da sus primeros pasos en el cine como auxiliar de dirección y
extra, por ejemplo en la célebre "Ladrón de bicicletas
(Ladri di biciclette)" (1948) de Vittorio De Sica. De ahí
en más, trabaja durante largo tiempo como ayudante de dirección
de Mario Bonnard. En 1959, durante una enfermedad de Bonnard,
lo sustituye para terminar el rodaje de "Los últimos días
de Pompeya (Gli ultimi giorni di Pompei)".
Tras asistir a William Wyler en "Ben Hur" (1959) y
codirigir "Sodoma y Gomorra (Sodoma e Gomorra)" con
Robert Aldrich (1961), dirige por primera vez una película
entera: la mitológica "El coloso de Rodas (Il colosso di
Rodi)" (1961).
Pero su consagración llegará en 1964. "Por un puñado
de dólares (Per un pugno di dollari)", firmada con el
seudónimo de Bob Robertson en homenaje a su padre, marca la
senda hacia el western local a través de una narración
barroca y tensa, grandilocuente e hiperviolenta, visiblemente
inspirada en "Mercenario (Yojimbo)" de Akira
Kurosawa.
Las películas siguientes, "La muerte tenía un precio
(Per qualche dollaro in più)", (1965) y "El bueno,
el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo)", (1966)
completan lo que se definirá "la trilogía del dólar"
y arrasan en las taquillas. Los ingredientes son siempre los
mismos: la incisiva y cautivante banda sonora de Ennio
Morricone, la interpretación indolente y mordaz de Clint
Eastwood con valiosas aportaciones de Gian Maria Volonté y
Lee Van Cleef. Y, en lo que respecta al estilo, una hiperbólica
dilatación de los tiempos narrativos que, por momentos,
imprime al gesto una paradójica inexpresividad.
"Érase una vez el Oeste (C'era una volta il West)",
(1968), conocida en España como "Hasta que llegó su
hora", confirma y, al mismo tiempo, rompe los esquemas
anteriores, escenificando el final del Oeste y del mito de la
Frontera. El icono Henry Fonda asume para la ocasión los
rasgos de un asesino feroz e inexorable; el duro perfil de
Charles Bronson se le contrapone en una tenebrosa historia de
venganza y muerte, dirigida con mano maestra por un autor ya
en plena madurez.
Le sigue "Agáchate maldito (Giù la testa)", (1971),
un colorido y bullicioso popurrí sobre la revolución
mexicana en tiempos de Villa y Zapata, que por momentos se
estanca entre el manierismo y la ritualidad. Y llega entonces
"Érase una vez en América (C'era una volta in America)",
(1984), con la cual el cineasta romano logra su obra mayor.
Fruto de una larguísima gestación, la película enmarca en
los turbulentos años de la Ley Seca una historia de gángsteres
y amistad, con casi cuatro horas de plomo y sangre a lo Damon
Runyon, tiernos paréntesis que evocan a Fitzgerald y una
aguda cognición de la memoria digna de Proust. Contribuyen
unos actores portentosos (De Niro es el más citado pero James
Wood no le va en zaga), la inolvidable banda sonora de Ennio
Morricone y un cautivante sentido de la imagen. La parábola
artística de Leone termina aquí. El 30 de abril de 1989
muere de un infarto en su casa de Roma, mientras elabora el
proyecto de una película sobre el sitio alemán de
Leningrado.
F. T.
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