Cuando una mano "amable" transforma una obra de arte en la página de un cuento, las flores y los árboles parecen trazados con la minucia y la verosimilitud del estudioso de botánica, los agentes atmosféricos - la luz del sol que se desliza por las colinas o la noche estrellada que envuelve el mundo - se describen con extraordinaria eficacia y las miradas de los personajes revelan una serenidad y una alegría que van más allá del tiempo y las inquietudes humanas. Cuando una mano "amable" transforma una obra de arte en la página de un cuento, todo es destello de luz y color, oro y piedras preciosas, y admiración asombrada de quien la observa.
"Miguel Ángel, hablando de Gentile, solía decir que al pintar había tenido la mano como su nombre ("gentile" en italiano significa amable).
Así escribió Giorgio Vasari, artista y biógrafo de artistas, acerca de Gentile da Fabriano, cuyo talento pictórico fue tan grande que le valió consensos unánimes entre sus contemporáneos e incluso el aprecio de un célebre "sucesor": el "divino Miguel Ángel". No pudo haber consagración más ilustre, pero tampoco más legítima, para un artista con un rasgo realmente "amable", en el sentido de la elegancia, la levedad, la riqueza cromática: unas cualidades sublimes que le convirtieron en el intérprete más inspirado (así como el más codiciado por los clientes de su tiempo) de una temporada artística - el Gótico internacional - de notable relevancia en el ámbito de la historia europea.
La exposición de Fabriano celebra por primera vez este gran pintor documentando su actividad original, en muchos sentidos anticipadora de la llegada del Renacimiento, a través de más de treinta obras prestadas por las principales colecciones, públicas y privadas, europeas y americanas.
Entre las obras maestras que se exponen, la "Madonna de la Humildad (Madonna dell'Umiltà)", el "Políptico de Valleromita (Polittico di Valleromita)", la "Crucifixión (Crocifissione)", la "Virgen con el Niño (Madonna con Bambino)", que siguen sugestionando con la elegancia y la luminosidad de los tejidos - pintados con increíble naturalidad - el esplendor de la orfebrería, el fulgor del oro y la plata que pocos supieron plasmar en el lienzo con tanta maestría. A su lado se exponen pinturas, dibujos, miniaturas y esculturas de los principales protagonistas de la primera mitad del siglo XV, como Masolino, Masaccio, Ghiberti, Beato Angelico, Pisanello y Jacobello del Fiore. Están ampliamente representados también los artistas - en su mayoría de la región de Las Marcas - más influenciados por Gentile, como los hermanos Salimbeni, Ottaviano Nelli y Arcangelo di Cola. Además, en una de las últimas salas de la exposición hay una pequeña sección monográfica dedicada a Antonio da Fabriano, artista plenamente renacentista que cierra la gloriosa y poco conocida aportación de Fabriano en el siglo XV.
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