Cine
Terraferma
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Información
EQUIPO TÉCNICO Y ELENCO
Dirección: Emanuele Crialese
Guión: Emanuele Crialese, Vittorio Moroni
Montaje: Simona Paggi
Fotografía: Fabio Cianchetti
Escenografía: Paolo Bonfini
Vestuarios: Eva Coen
Músicas originales: Franco Piersanti
Duración: 88 minutos
Italia/Francia, 2011

PERSONAJES Y ACTORES
Filippo: Filippo Pucillo
Giulietta: Donatella Finocchiaro
Ernesto: Mimmo Cuticchio
Nino: Giuseppe Fiorello
Sara: Timnit T.

En una isla perdida, poco más de una roca poblada por unas pocas personas, conduce su existencia la familia Pucillo. Ernesto, de setenta años, siempre ha vivido de trabajo y de pesca: no quiere desguazar el viejo pesquero e intenta enseñar la ley del mar a su nieto Filippo, 20 años y un padre perdido en las aguas. Sin decidirse entre la rigurosa lección del abuelo y el cinismo leve del tío Nino, que intenta sacar todo lo posible del turismo, el joven vive con la madre Giulietta, que opina que no hay futuro para el hijo y para sí en el lugar donde pasan sus días: la mujer sueña con la tierra firme, persiguiendo una esperanza de tiempos mejores. En este contexto, después de la llegada de un grupo de inmigrantes ilegales, las cosas se complican: el pesquero de los Pucillo es secuestrado por haber transportado, sin denunciarlos, unos migrantes; uno de ellos - Sara, una mujer embarazada - se esconde en el garaje donde vive Giulietta, que ha alquilado la casa a los turistas para el verano...
Si seguramente no es un cineasta prolífico, Emanuele Crialese (sólo tres películas en los últimos diez años), de cualquier forma es un autor: tiene un mundo propio, temas recurrentes (el paso de lo antiguo a lo nuevo, la épica de los migrantes entrelazadas con historias familiares, el sur visto como un “paisaje con ruinas”, sin coordinadas geográficas precisas), hasta hábitos reconocibles (véanse, por ejemplo, las tomas subacuáticas, que en “Respiro” eran la metáfora de un deseo de libertad, y aquí son la expresión de una alegría forzada, que contrasta con el drama de los que no tienen nada). Entre los directores que han salido en los años cero, el cineasta de origen siciliano – pero nacido en Roma, tal vez sea el más talentoso y culto: sus númenes tutelares – sobre todo Rossellini y Visconti – se asoman también aquí, en el ámbito de un neorrealismo mágico donde la conmoción (el desembarque en la playa de los migrantes agotados, la solidaridad que finalmente une a Giulietta y Sara), se alterna a páginas muy ásperas (el rechazo hacia el mar, envuelto en las tinieblas, de algunos “condenados de la tierra”, por parte de un asustado Filippo). Cuidado en la puesta en escena y en el dibujo de las psicologías (grandes pruebas de los actores, encabezados por Finocchiaro), “Terraferma – Tierra firme” también es obra política en el sentido mejor de la palabra: la arrogancia del poder hacia los humildes se destaca con una nitidez que no necesita ser subrayada, por lo menos cuanto la certeza de que sólo uniéndose ellos podrán planificar un futuro más digno y justo.