Harvard Diary
La mano che non mordi de Ornela Vorpsi
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de Ornela Vorpsi
Einaudi, 2007
pp. 86
Euro 8,80
Una joven mujer se traslada a Bosnia para ayudar a un amigo enfermo de indiferencia, o más exactamente de "demasiada consciencia de la vida", como el Zeno de Svevo. "He perdido la obviedad, la obviedad de existir", le explica. En cambio, precisamente la obviedad es la enfermedad, mucho más grave al ser social, además de existencial o psicológica. Este hermoso libro de Ornela Vorpsi, no es sólo un agudo y a menudo divertido relato de viaje, sino una parábola acerca de la condición humana, que, al contrario de lo que intentan hacer creer las ideologías de la identidad, es una condición de transformación, de paso y de descolocación. Ornela, en la vida y en la novela, es una albanesa que estudió en Milán y vive en París, no pertenece a ningún lugar: donde quiera que esté es una "perfecta extranjera". Hace tiempo se le hubiera llamado apátrida o cosmopolita, con acepción positiva. En cambio, desde hace tiempo los "excesos de culturas" (se ha ocupado de ello Marco Aime) han rechazado la idea de la hibridación, del melting pot. Vorpsi representa una saludable superación de estas visiones integristas y conservadoras. Cada nueva experiencia es para ella un enriquecimiento, no una traición o una pérdida de identidad. Volver a los Balcanes, en este caso a Sarajevo (ciudad símbolo del cosmopolitismo atacado), significa volver al idioma materno, a costumbres del pasado; sin embargo, no se trata de raíces, es decir algo que sujeta, sino más bien de un plus de conocimiento. Antes de marcharse otra vez a Francia compra el byrek, que irremisiblemente desempeña su función de madalena proustiana: "Mastico mientras me carcomen los recuerdos. He llenado la boca, he cerrado los ojos y oigo los pasos de la abuela detrás de mí, percibo el olor de los caquis maduros, la luz fuerte del sol de Tirana". Sin embargo, esta evocación no desencadena una investigación del tiempo perdido: Ornela es inmune a la nostalgia, la retórica de la vuelta a casa, el nostos, que bien mirado es un sentimiento masculino y fuertemente machista (supone a una Penélope que espera fiel y un país que permanece inmutable para que el héroe, una vez cansado de su aventura, pueda volver a encontrar intactos los sabores de su juventud). "Termina el byrek y todo desaparece, la abuela vuelve a su tumba, el cielo es gris, no hay ningún árbol de caqui cerca, sino sólo el olor del byrek en las manos". Sin haber cumplido todavía los 40 años, Vorpsi confirma ser una de las voces más interesantes de la nueva narrativa contemporánea, naturalmente (y no intencionadamente como, diría, en el caso de Isabel Allende) proclive a la global novel. El hecho de que, aún viviendo en otro país, haya elegido escribir en italiano es motivo de optimismo y es una confirmación de que el camino para reforzar una literatura es abrirla a cualquiera que desee utilizarla, y no cerrarla en defensa de comunidades más o menos imaginarias.

Juicio:
Giudizio: Cinque stelle

Referencias:

- Marco Aime, Eccessi di culture, Einaudi, 2004.
- Kwame Anthony Appiah, Cosmopolitismo. L'etica in un mondo di estranei, Laterza, 2007.
- Stefano Calabrese, www.letteratura.global. Il romanzo dopo il postmoderno, Einaudi, 2005.

Otros libros de Ornela Vorpsi:

- Il paese dove non si muore mai, Einaudi, 2005. Vetri rosa, Nottetempo, 2006.
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